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Al banco no voy más

Se ha vuelto una norma entre los peruanos que, antes que depositar el dinero en un banco, se opte por crear o buscar cualquier otra forma de ahorro que nos haga sentir –irónicamente– más seguros de los pocos o muchos billetes que podamos juntar en estos días. Así, el 'chanchito' ya tiene nuevos sucesores.

Por Jorge Loayza.
Foto Christian Salazar.

La señora Dina Pérez nunca había seguido un curso de magia, pero dice que cuando tenía un poco de dinero entre sus manos desaparecía como si fuera humo de cigarrillo. La única solución para detener ese fenómeno casi sobrenatural fue aplicarse el candado de un juramento: ahorrar el dinero ni bien le llegara a los bolsillos. Pero no en los bancos, porque la fe que les tenía era similar a la que una mujer puede sentir frente a un hombre mujeriego. Además, Clae ya la había engañado años atrás. Así, su casa se convirtió en su mejor banco de confianza.

Y como sus ahorros no eran suficientes para comprarse la combi con la cual haría movilidad escolar, ella misma creó su sistema de préstamo: la junta. Empezó a llamar a diez amigas, pero previa selección y evaluación de participantes: debían tener un ingreso seguro, ser buenas pagadoras y, sobre todo, responsables. A las pocas semanas ya tenía reunido el grupo y el dinero. Ella sería la primera que recibiría el dinero recaudado. El "banco" propio ya andaba sobre ruedas, como la combi que hoy maneja.

No a los sobrecostos

Cifras

  • 26% de limeños informa que guarda su dinero en instituciones financieras formales.
  • 67% de limeños admite que prefiere tener el dinero en su casa, antes que llevarlo a los bancos.
  • 75% de cuentas en Cajas Municipales de Ahorro y Crédito es de montos menores a 40 dólares.
  • 400 mil cuentas son manejadas por las Cajas Municipales

 

Pero los "bancos" propios han proliferado tanto como personas con apellidos Pérez existen. Eso lo demuestra la encuesta realizada por Arellano Consultores en la cual se determinó que el 67% de los limeños prefieren ahorrar en sus casas antes que hacerlo en las entidades financieras formales (26%).

El economista y coautor del libro "El financiamiento informal en el Perú", Felipe Portocarrero, manifiesta que debido a la baja cifra inflacionaria los sectores populares prefieren tener sus ahorros en forma monetaria, y no como en épocas pasadas a través de la compra de ladrillos o mercadería. "Después hubo la costumbre de ahorrar en dólares, pero la gente también se ha dado cuenta de que el dólar no sube sino que, al contrario, baja. Por eso los ahorros en soles se han incrementado pero más de manera informal", explica.

Además, indica que los bancos están pagando pocos intereses debido a que hay una baja a nivel internacional en las tasas y a la sobreoferta de fondos que existe en el sistema financiero, lo cual ocasiona que muchas veces los cobros de comisiones superen al interés prometido a los ahorristas.

"Por esa razón los bancos ahora no hacen propaganda de sus tasas de interés, sino de sus promociones con tal de hacer atractiva su oferta", detalla.

A la caja… de cajón

Pero los bancos no son los únicos actores en el sistema financiero formal. Desde hace un par de años llegaron hasta la capital las cajas municipales de ahorro y crédito que, más pequeñas y humildes pero con un mejor trabajo, ofrecen mejores tasas de interés a los depósitos: en algunos casos pueden llegar hasta el 17% de intereses anuales.

Por ejemplo, en la recepción de la Caja de Ahorro y Crédito de Trujillo, que tiene un año operando en la zona financiera de San Juan de Lurigancho, la señora Elvia Aguilar espera sentada para ver si es verdad tanta belleza. Hace unos meses se dio una vuelta por este lugar y ante el miedo que le causaban las fachadas de las agencias bancarias decidió ingresar al local de la caja: necesitaba un préstamo para arreglar el auto que con el que su esposo hace taxi. Lo consiguió a bajos intereses, y ahora está a punto de abrir su cuenta de ahorros porque le han dicho que puede empezar con un monto pequeño y que no le vendrán con esos cuentos de portes o mantenimiento que se le hacen tan difícil de entender.

La administradora de la agencia, Flor Namay, cuenta que si bien se hace difícil conseguir ahorros del público, pues la gente de zonas populares se ha acostumbrado a trabajar con juntas o panderos, la oferta de mejores tasas de interés que los bancos ha logrado cambiar la percepción de las personas. Además, la estrategia consiste en ir a buscar a los ahorristas a sus casas o lugares de trabajo, como los mercados. El secreto: hablarles en su "idioma"; es decir, ser barrio. "Con tasa de interés de 12% anual en depósitos, la gente empieza a ahorrar desde diez soles", cuenta Namay.

Ventanilla bendita

Y pese a que algunos lo niegan, el ahorro popular y formal existe. Joel Siancas, representante de las trece cajas municipales de ahorro y crédito que existen en el país, asegura –papeles en mano– que en estos últimos años sus representadas han logrado captar gran cantidad de recursos, pero con mucho esfuerzo porque la ciudadanía sigue con el trauma Clae y cree que las cajas no tienen la seguridad de un banco.

Así, a setiembre del año pasado la cajas registraban 400 mil cuentas que en promedio son de 12 dólares y que hacen un monto total de 5 millones de dólares.

"Esto no quiere decir que el que tiene poco dinero sí ahorra, de lo contrario no tendríamos estas cifras y cualquier entidad financiera no se tomaría la molestia de tener cuentas que en promedio sean de solo 12 dólares; es decir, hay algunas de 6 ó 40 dólares, las que hacen el 75% de cuentas en las cajas… y eso es ahorro popular", precisa.

Para Siancas, mucha gente de pocos recursos opta por las cajas porque no se cobra portes ni mantenimientos de cuenta, y además que se pagan tasas de interés real, que superan a la inflación.

"En un año, en soles, se paga en promedio hasta 17%, dependiendo de la caja; mientras que en dólares las tasas fluctúan entre 2.5% hasta 7.5%", señala.

La pregunta que usted se puede estar haciendo es: ¿Y cómo lo hacen? "Los mecanismos que utilizamos como no pedir estados financieros, buena administración de fondos y costos administrativos más bajos que los de la banca permite pagar mayores tasas de interés. Además la gente debe saber que las cajas forman parte del fondo de seguro de depósitos de la Superintendencia de Banca, con lo cual todos los ahorros menores a los veinte mil dólares están muy bien garantizados", argumenta Siancas.

La señora Raquel Castro tiene fe ciega en esas palabras y todas las semanas acude religiosamente a la agencia de San Juan de Lurigancho de la caja de ahorro y crédito de Trujillo, para que, frente a la ventanilla, confiese todos sus ahorros y entregue su dinero al señor de la caja.

El intermediario

Mariano Prado es descendiente de una de las familias que hasta los setenta acumuló una gran fortuna en nuestro país, pero que ahora ya figura en el ranking de millonarios. Sin embargo, ahora este nuevo Prado, antes que atesorar dinero, prefiere que el pueblo sea quien haga negocio.

Antes de terminar de estudiar economía en la Católica, y luego de analizar las tesis de Hernando de Soto, a Prado se le ocurrió formar una institución que permita el financiamiento de quienes generalmente no pueden acceder al crédito en las instituciones bancarias. Así, hace dos años creó Prestaclub, entidad que a pesar del nombre no se dedica a administrar dinero sino a reunir a gente que requiere contactar con un inversionista y a quienes deseen convertirse en tales.

"Quien necesita dinero viene a nuestras oficinas o visita la página web www.prestaclub.com, indica cuánto quiere y la tasa de interés que puede pagar, y ofrece como garantía el título de propiedad de su casa. Nosotros evaluamos los documentos, pero no recibimos el dinero. Solo cobramos el dos por ciento del préstamo por nuestro trabajo. El contrato se hace ante un notario y es filmado. Por ejemplo, una persona, en lugar de depositar sus ahorros en un banco, puede prestarlos y va recibir más intereses que en cualquier otra institución", explica.

Mariano Prado indica que de los 250 créditos que ha ayudado a concretar, la gran mayoría de beneficiarios han sido pobladores de bajos recursos pero que han logrado convertir el papel del título de su casa en billetes.

Fuente. http://www.larepublica.pe/archive/all/domingo/20050123/1/node/108110/todos/1558
Fecha. 23 de enero de 2005